Tiempo y Espacio
Cinco capítulos escribiendo sobre la lógica dialéctica, ¿Para qué?
Pues en realidad para que resulte más digerible lo que viene en este.
Para que se acepte de manera más natural, que la naturaleza nos ofrece unidad de contrarios, y que por tanto el cero y el inifinito, el principio y el fin, el Big Bang y los Agujeros Negros, pueden ser opuestos UNIDOS, o dos aspectos de la misma realidad.
Comenzaremos acá una serie de reflexiones sobre cosmología, mecánica cuántica, naturaleza del tiempo. Seres de mentalidad estrecha, o de curiosidad limitada, por favor ABSTENERSE.
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Pues en realidad para que resulte más digerible lo que viene en este.
Para que se acepte de manera más natural, que la naturaleza nos ofrece unidad de contrarios, y que por tanto el cero y el inifinito, el principio y el fin, el Big Bang y los Agujeros Negros, pueden ser opuestos UNIDOS, o dos aspectos de la misma realidad.
Comenzaremos acá una serie de reflexiones sobre cosmología, mecánica cuántica, naturaleza del tiempo. Seres de mentalidad estrecha, o de curiosidad limitada, por favor ABSTENERSE.
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Como habitantes de un planeta con
una forma aproximadamente esferoidal, habitamos una superficie “infinita” o,
mejor dicho, una superficie curva cerrada. Como necesitamos poder determinar
nuestra posición sobre esa superficie, establecimos algunas convenciones.
Basándonos en que el planeta gira sobre un eje “imaginario”, lo que provoca la sucesión de días y noches, al completar un giro completo cada 24 horas, establecimos como “polos” los puntos en que el eje corta la superficie de la esfera.
También adoptamos una serie de convenciones un poco más discutibles. Llamamos Polo Norte al que se encuentra cerca del polo norte magnético y Polo Sur al opuesto.
Luego adoptamos la costumbre de representar al polo norte en la parte superior de todos los mapas y esquemas, lo que nos lleva a creer que el planeta gira, manteniendo esa posición.
Joaquín Torres García discutió bastante esa costumbre dibujando el Cono Sur del continente americano hacia arriba.
Basándonos en que el planeta gira sobre un eje “imaginario”, lo que provoca la sucesión de días y noches, al completar un giro completo cada 24 horas, establecimos como “polos” los puntos en que el eje corta la superficie de la esfera.
También adoptamos una serie de convenciones un poco más discutibles. Llamamos Polo Norte al que se encuentra cerca del polo norte magnético y Polo Sur al opuesto.
Luego adoptamos la costumbre de representar al polo norte en la parte superior de todos los mapas y esquemas, lo que nos lleva a creer que el planeta gira, manteniendo esa posición.
Joaquín Torres García discutió bastante esa costumbre dibujando el Cono Sur del continente americano hacia arriba.
Por lo que no deberíamos
apegarnos al esquema mental de pensar el Polo Norte “hacia arriba” en el
espacio. Al ser esférico el planeta y girar en el vacío enorme de la galaxia,
podemos imaginarlo en cualquier posición o verlo como lo miran los astronautas
desde el espacio, como en la fotografía siguiente, donde se ve el polo sur
“hacia arriba”, tal como lo dibujó JTG.
Como siempre Quino, genial.
También establecimos la
convención de llamarles “paralelos” a las líneas formadas por la intersección
de varios planos, paralelos entre sí, y perpendiculares al eje de rotación. Y
al equidistante de ambos polos le llamamos Ecuador. Como estas convenciones
resultaron muy prácticas para determinar posiciones sobre esa superficie curva
“infinita” creamos también líneas “imaginarias” sobre la superficie uniendo
ambos polos, a las que llamamos meridianos. Que también pueden verse como
intersecciones de la superficie con planos que contienen el eje de rotación.
La famosa “paradoja” planteada
por Stephen Hawking: ¿Qué hay más al Sur del Sur, o más al Norte del Norte? Y
que podríamos seguir ¿más al este del este, o más al oeste del oeste?
O sea, al ser una superficie
curva cerrada, cualquier trayecto en línea recta en una dirección, nos lleva
indefectiblemente al punto de salida por lo que en algún momento del trayecto
dejaremos de “ir” para empezar a “volver”. Por ejemplo; si caminamos hacia el
norte por un meridiano, cuando lleguemos al polo norte (además de morirnos de
frío) estaremos comenzando a caminar hacia el sur, a pesar de continuar
caminando siempre en el mismo “sentido”. Podríamos haberles llamado a los
polos: Punto A y Punto B o Alfa y Omega, aunque probablemente el resultado
sería el mismo.
Estas convenciones se nos
introducen tan profundamente en la mente que influyen sobre nuestra manera de
pensar y condicionan todos nuestros parámetros de ubicación: arriba, abajo,
atrás, adelante, norte, sur, derecha izquierda.
Algo similar ocurre con el
tiempo, en el universo. Decimos que el Big Bang ocurrió hace 13.7 mil millones
de años, porque calculamos su distancia en 13.7 mil millones de años luz. Pero
existe una gran diferencia entre el tiempo y el espacio. Si la luz hubiera
recorrido esa distancia en línea recta hacia nosotros desde un punto en donde
se originó, seguramente habría “demorado” 13.7 mil millones de años. Pero no
tenemos otra forma de calcular la verdadera distancia “métrica” sino a través
del “tiempo”.
Algo similar a lo que ocurriría
si intentamos calcular la distancia entre los polos de la tierra. ¿Cómo lo
haríamos? ¿Midiendo la mitad de un meridiano a través de toda la curvatura de
la esfera? ¿Estaríamos midiendo la “panza” del planeta? ¿Es eso la distancia
entre dos puntos opuestos unidos por una línea recta? ¿O queremos medir el eje
de la tierra, su “diámetro”, en lugar de la mitad de su circunferencia? Cálculo
que solo puede hacerse por medios indirectos, nunca “físicamente”.
Ahora bien, si entendemos que así
como somos habitantes de una superficie curva cerrada y que eso influye sobre
nuestra manera de pensar, también entendemos que somos habitantes de un universo
espacio-temporal curvo cerrado cuyas convenciones nos influyen aún más, quizá
podamos empezar a reflexionar sobre lo que significa habitar en este universo.
Algo de eso plantea Arthur Clarke
(y Stanley Kubrik) en 2001, Odisea del Espacio. Cuando el astronauta traspasa
el portal de las estrellas y pasa a una dimensión en la que el tiempo no lo
determina, toda su mente, su percepción del universo, cambia. Lo mismo se
plantea en “La llegada” de Denis Villeneuve, cuando la protagonista, buscando
entender el lenguaje de los visitantes “heptápodos”, adquiere una manera
especial de vivir el tiempo. En ambos casos lo viven, sin entenderlo. Lo cual
es un recurso artístico de los autores, porque en realidad es inexplicable y
por tanto no se entendería si quisieran explicarlo.
Si como dice Stephen Hawking en
“Breve historia del Tiempo, del Big Bang a los Agujeros Negros”, el tiempo
empezó en el Big Bang, creando un universo en expansión explosiva, y nuestra
percepción del tiempo depende de la posición que ocupamos en ese universo,
tenemos que asumir que lo vivimos como una línea de Pasado a Futuro porque
estamos todavía “alejándonos” del Big Bang. Tenemos que pensar en la
posibilidad de que algo haya llegado ya a “dar la vuelta” y esté “volviendo” al
Big Bang, para continuar con la analogía de la superficie curva cerrada del
Espacio-Tiempo.
Solo que esta no es tan sencilla
como la superficie de una esfera. Acá hay una Hiper-Esfera, o lo que es lo
mismo una esfera espacial expresada en la dimensión temporal, como muchas
esferas diferentes superpuestas en el tiempo pero entrelazadas por las
distorsiones que la materia puede realizar en el tiempo cuando alcanza
concentraciones enormes. Como en los agujeros negros. Que entrelazan las
hiper-esferas, y de algún modo “vuelven” en el tiempo, al “caer” hacia el
pasado debido a su enorme acumulación de masa.
Hawking, lo plantea claramente,
el Big Bang es un “polo” y los agujeros negros el “otro polo”. Su libro podría
reducirse a la tercera dimensión como “Breve historia del espacio, del polo sur
al polo norte”. El espacio en tercera dimensión es como la derivada del espacio
tiempo: la situación del universo en un determinado punto del espacio-tiempo.
También lo plantea (incluso
antes) Ludwig Flamm, físico austríaco creador de la hipótesis de los agujeros
de gusano. Sus agujeros de gusano no son otra cosa que los enlaces entre
hiper-esferas, y por tanto túneles de tiempo. https://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_de_gusano
Esto suele plantearse como
respuesta a la inevitable pregunta: ¿Qué había ANTES del Big Bang?.
Luego de toda la disquisición que
antecede puede que sea un poco más comprensible la respuesta científica: La
pregunta es totalmente improcedente, puesto que el tiempo se crea en el Big
Bang, por lo que no es posible utilizar un adverbio de tiempo, como “antes”
para referirse a una situación en la que literalmente el tiempo no existe.
Es como dividir por cero. Sabemos
que la función f(x) = 1/x tiende a infinito, cuando x tiende a cero. Esto
quiere decir que a medida que x (el denominador de la función) se hace más y
más pequeño el resultado se hace más y más grande. Pero infinito (representado
con ∞) no existe, en
realidad. O sea que dividir por cero es imposible. No existe el resultado. No
es posible decir que 1/0 = ∞.
Esto es similar a plantearse qué
había antes del Big Bang.
Por otro lado también, cuando x
tiende a infinito, o sea se hace más y más grande, la función tiende a cero,
pero no existe ningún valor de x que cumpla esta igualdad: 1/x = 0
Hawking plantea “la historia del
tiempo” y agrega “desde el Big Bang a los agujeros negros”. Y es que
efectivamente los cosmólogos ven cada vez más a los agujeros negros como el FIN
del Espacio-Tiempo. Este es un video muy interesante, entretenido y claro del
Instituto de Física Teórica de España:
Los agujeros negros supermasivos
“rompen” el espacio (dice el profesor) y se olvida de agregar o de intentar
explicar lo que significa, que también “rompen” el tiempo. En un agujero negro
la masa es tan enorme que el espacio se rompe, se termina, no hay espacio. Y el
tiempo también, se rompe, se termina, no hay tiempo… Pero que quiere decir esto
en términos de “sentido común” (si es que fuera posible decirlo de algún modo).
Una posible explicación sería que la enorme cantidad de masa de ese objeto tan
peculiar “desaparece” del universo espacio temporal que conocemos. Pasa a un
estado en que el tiempo y el espacio no existen. ¡Caramba! ¿No es esto lo mismo
que ocurría “antes” del Big Bang?
¿Podríamos decir que de algún
modo esa enorme cantidad de masa que los agujeros negros supermasivos
“engullen”, como se suele decir, “vuelve” al Big Bang?
No, no es posible, eso es
contrario a todo sentido común. Sería como decir que 0 = ∞. El cero y el infinito son lo
mismo. O que la hipérbola (curva que representa la gráfica de la función f(x) =
1/x) une sus extremos.
Eso es claramente imposible en
las dos dimensiones en que trazamos esa gráfica. Probemos de trazarla sobre
coordenadas esféricas. Tomemos el ecuador como eje x, y un meridiano (Grenwich,
idealmente) como eje y. Veamos que ocurre cuando x tiende a 0, por valores
positivos o negativos. Si, claro se necesita considerar las dos ramas de la
hipérbola, o a más y menos infinito. En esos casos solo una línea (imaginaria)
separa ambos valores, + y – ∞
o 0+ y 0-.
Dos “viajeros” que intentaran
recorrer esa hipérbola trazada sobre una esfera, acabarían fusionándose, pero
invertidos. Podríamos decir que “chocando de frente”.
En este video sobre el fin del
espacio tiempo, se dice una frase, casi al final, que es sumamente sugerente:
Podemos captar los restos lumínicos de la gran deflagración del Big Bang,
porque “estamos justo en el medio”. Si fuera un poco más tarde, ya no podríamos
ver el fondo de microondas porque estaríamos alejándonos a mayor velocidad.
Esto resulta, al menos, muy sospechoso. Se parece al principio antrópico.
Gracias a la “enorme casualidad” de que nos estamos haciendo estas preguntas
justo a 14 mil millones de años de ocurrido el Big Bang y a que todavía podemos
ver 14 mil millones de años “hacia atrás” en el tiempo, es que vemos ese fondo
de microondas… ¿Usted no sospecharía?
En definitiva, lo que podemos
suponer es que si el Big Bang es el INICIO del tiempo (y del espacio) y los
agujeros negros son el FIN del tiempo (y del espacio) ambos terminan uniéndose
en la hiper esfera témporo-espacial o espacio-temporal del universo.
También podría decirse que el Big
Bang está a 14 mil millones de años luz de distancia de nuestra actual posición
en el universo. Cuidado con esto, la distancia se expresa en términos de tiempo
y eso confunde. Pero acabamos de ver en estos videos del IFT que el espacio
depende de la masa y se curva a medida que la masa aumenta. Los agujeros negros
producen una gran curvatura; como que “hunden” el espacio. Algo similar a
cuando usted aprieta con el dedo una masa con levadura que está en expansión y
también “comprimen” el tiempo. En las proximidades de un agujero negro
supermasivo el Big Bang no está a 14 mil millones de años luz en el espacio, o
a 14 mil millones de años en el tiempo, sino que está mucho más cerca. Como no
podemos saber lo que ocurre “dentro” de un agujero negro supermasivo, podemos
usar el mismo razonamiento de los límites que usábamos para la función f(x) =
1/x y suponer que esa distancia entre el “centro” de un Agujero Negro y el Big
Bang “tiende a cero” cuando la masa del agujero negro tiende a infinito.
En realidad esto debe pensarse en
términos de la globalidad de la materia del universo, no solo con un agujero
negro. La enunciación sería: La totalidad de la materia que forma los agujeros
negros del universo, rompen el espacio-tiempo y por tanto está nuevamente en
una situación similar a la existente en el Big Bang. O sea que el Big Bang no
ocurrió hace 14 mil millones de años sino que está ocurriendo en este mismo
momento a 14 mil millones de años luz de distancia de nuestra actual posición
en el universo. Porque la materia que forma los agujeros negros, que muchas
veces se dice “cae” dentro de los agujeros negros, está rompiendo la estructura
del espacio-tiempo y por tanto volviendo al Big Bang.
La propia denominación de esta
acumulación de masa tan fenomenal, adquiere sentido con esta visión. Se les
llamó agujeros negros, por la razón de que no se veía nada proveniente de
ellos, y cada rayo de luz que pasaba cerca de un objeto tan masivo como este,
resultaba atrapado y no podía continuar. Además su enorme gravedad atraía a
otros objetos cercanos aumentando así su masa. ¿Por qué “agujero”? Porque
parecía que la masa cercana “caía” en un agujero, pero en realidad es una gran
estrella negra, que no emite luz, de una masa tan grande y tan compacta que un
cm3 de su masa pesa varias toneladas. O sea: es un objeto, no es un
“agujero” que suele dar la idea de algo vacío.
El sentido que este nombre
adquiere con esta interpretación es que en realidad sí provoca un “agujero” una
ruptura en la estructura del universo. Esa masa acaba “saliendo” del universo,
tanto del espacio como del tiempo. Y acá podríamos hacernos la misma pregunta
absurda: ¿A dónde va esa masa? Tan absurda como preguntar qué había antes del
Big Bang. Porque la respuesta hará las mismas consideraciones: si rompe la
estructura del espacio, no tiene a dónde ir, no hay espacio a donde dirigirse,
no hay “ubicación” posible dentro del universo. Y si rompe la estructura del
tiempo, no puede ir, “moverse” “dirigirse” con velocidad ninguna hacia ningún
lado.
La masa que “cae”, es “atrapada”,
forma parte de un agujero negro, termina pues en una situación similar a lo que
sea que hubiera antes del Big Bang. Pero ya vimos que es imposible decir “antes
del Big Bang”, tan imposible como dividir por cero. Por tanto vuelve al preciso
momento y lugar en que el Big Bang ocurre. El cero y el infinito se funden. En
un entrelazamiento cuántico de proporciones cósmicas.
El Big Bang y los agujeros negros
son como los dos viajeros del ejemplo que vimos antes, recorriendo ambos brazos
de una hipérbola trazada sobre una esfera. Cuando x tiende a 0 ambos se fusionan (uno por el norte y otro
por el sur) sobre el meridiano que hayamos elegido para eje y, uno tendiendo a ∞ y el otro a -∞. Lo mismo ocurre cuando
la y tiende a 0, ambos viajeros se funden de frente sobre el ecuador.
No es tan absurdo. Solo tenemos que agregar a esta gráfica la cuarta
dimensión. Crear una hiper esfera espacio-temporal e intentar trazar una
hipérbola sobre ella. Eso es la estructura del universo.
Nosotros, como seres
tridimensionales, que recorremos la cuarta dimensión en un solo sentido, no
podemos imaginarnos esta situación. Del mismo modo que un ser bidimensional (un
plano) que recorriera la tercera dimensión en un sentido único, no podría
imaginarse el “espacio”. O un ser monodimensional (un punto, una linea) que recorriera la
segunda dimensión solo en un sentido no podría imaginarse el plano.
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