Dialéctica 5



Dialéctica en acción

Como hemos visto hasta ahora, la lógica dialéctica es un conjunto de reglas o leyes que nos ayudan a pensar en procesos dinámicos. Nos ayudan a captar y explicar el dinamismo de todos los fenómenos naturales y especialmente aquellos en los que hay intervención humana como la historia, la economía la psicología, etc.

También vimos que se acompaña muy bien con un método científico de adquisición de conocimientos que también incorpore el concepto de movimiento, dinamismo, cambio en el tiempo.

Llega pues el momento de ver como se aplica en la realidad y verificar si sirve para algo.

La primera aplicación práctica del método dialéctico y su lógica fue realizada por Hegel para el estudio de la historia y los cambios sociales. Sus principales obras sobre el tema fueron: Fenomenología del Espíritu y Filosofía de la Historia Universal.

Como se basó en estudiar las contradicciones y cambios en las ideas filosóficas, en el espíritu de las personas que integraban las sociedades desde la antigua Grecia hasta su época, fue luego criticado por intentar aplicar un método científico a un objeto no real: las ideas. De ahí que se dijera por sus críticos posteriores que su dialéctica era idealista.

Surgió así el trabajo de Marx y Engels que aplicaron el mismo método y lógica al estudio de la historia, pero intentando encontrar un objeto real, un objeto material de estudio. Por eso llamaron a su disciplina Materialismo Dialéctico o Dialéctica Materialista.

Este método, aplicado al estudio de la historia, luego profundizado por diversos teóricos, mucho de ellos rusos, se conoció como Materialismo Histórico.

Su tarea principal consistió en encontrar algo material, medible, objetivo, en lo que aplicar el método científico, para estudiar las contradicciones que llevan a los cambios en la organización social a través de la historia.

Realizan entonces una primera y muy importante Abstracción (recordemos que es el primer paso del método dialéctico de adquisición de conocimiento) consistente en ver a las sociedades humanas como la manera en que los hombres se organizan para producir y distribuir los bienes que necesitan para satisfacer sus necesidades.

Entonces, para conocer el funcionamiento de una sociedad, captar su dinamismo interno y poder estudiarla con el método dialéctico lo que hay que estudiar son las “relaciones de producción”: como se organizan los seres humanos para producir lo que necesitan para satisfacer sus necesidades. Esto es historia y economía, ambas ciencias muy entrelazadas.

Es necesario estudiar aspectos económicos, como el volumen total de bienes producidos por una sociedad, medir de algún modo las necesidades de esa sociedad, conocer las técnicas o métodos de producción que emplea, como se reparten o distribuyen esos bienes. Ver si además de relaciones de producción hay relaciones comerciales internas y/o con otras sociedades, si existen otro tipo de relaciones entre sus integrantes (políticas, religiosas, culturales) que afecten el acceso a los bienes, o sea que también es necesario un aporte de la sociología. Elaborar con todos estos datos un modelo abstracto del funcionamiento de esa sociedad. Ese modelo debe identificar, lo más claramente posible, las contradicciones que provocan los cambios. Aplicar la primera ley de la lógica dialéctica: unidad y lucha de contrarios. Detectar cuales son los aspectos opuestos del mismo objeto de estudio que en su lucha producen el movimiento.

También se deben identificar los cambios cuantitativos que provocan cambios en calidad para poder finalmente encontrar la transformación de esa sociedad en algo diferente: la negación de la negación.

Pero el materialismo histórico también recoge aportes de historiadores, economistas y estudiosos de todas las ciencias sociales, siendo su principal aporte el de integrarlos en un modelo abstracto elaborado según el método dialéctico y aplicando al estudio de cada modelo la lógica dialéctica.

Comienza así por reconocer que cada sociedad cuenta con un conjunto relativamente acotado de MEDIOS para producir lo que necesita para satisfacer sus necesidades. Es lo que llaman los MEDIOS DE PRODUCCIÓN. El primero y más antiguo medio de producción identificable es la tierra, con sus diferentes capacidades de producción de alimento según la región que se estudie. Esto, por supuesto, determinará los recursos materiales con que contará la sociedad que habite en cada región.

A la tierra y su productividad mayor o menor, habrá que agregar las herramientas y las diversas maneras de trabajarla lo que lleva a los fabricantes de esas herramientas y al conocimiento del trabajo de la tierra.

Como vemos aquí se incorpora un nuevo concepto, el del trabajo necesario para producir los bienes. La producción agrícola como objeto de estudio ya tiene dos aspectos opuestos, en lucha, pero que forman la misma realidad. La tierra, sola, sin trabajo produce muy poco (lo que se pueda recolectar de plantas silvestres) se necesita aplicar trabajo, luchar contra el estado natural de la tierra para que exista  producción agrícola.

En este ejemplo vemos que el concepto de lucha de opuestos, no siempre es una “guerra” o una lucha en su sentido más tradicional. Puede ser como en este caso, una lucha positiva, del trabajo contra la improductividad de la tierra sin labrar, de la tierra que ofrece resistencia (física, pasiva) al trabajo que la modifica y otra resistencia (química, menos visible) al agotar sus recursos minerales a través de la extracción que se le aplica.

Entonces los Medios de Producción y la Fuerza de Trabajo se integran en una unidad que se llama Fuerzas Productivas. Ambos, como vimos se encuentran en lucha, siendo aspectos distintos del mismo concepto. En esa oposición, se genera el movimiento permanente de las Fuerzas Productivas. Ambos elementos mejoran, se enriquecen evolucionan. Y por esta acumulación de la cantidad de mejoras en las fuerzas productivas se produce un salto en calidad. Se produce una nueva situación distinta de la anterior, donde la lucha continúa generando cambios y así sucesivamente: la negación de la negación. Basados entonces en las tres reglas de la lógica dialéctica, se postula la primera ley del Materialismo Histórico: Ley del desarrollo progresivo de las fuerzas productivas.

Pero, bueno, esto no intenta ser un manual de materialismo dialéctico, sino solo un ejemplo de cómo aplicar el método y la lógica dialéctica a un estudio concreto, en este caso la historia económico-política de una sociedad.

El problema del Materialismo Histórico fue su inmediata utilización como bandera política. Muchos de los estudios de Marx, Engels, Lenin y sus seguidores fueron la base filosófica de un movimiento político que se conoció en todo el mundo como comunismo.

Como todo movimiento político genera una gran cantidad de oposición y resistencia, al estar tan embanderado con una corriente filosófica en particular, se crea resistencia también a esa base filosófica.

Esa la razón por la cual aún hoy a mucha gente le rechinan los dientes cuando se mencionan cosas tan universales y generales como Dialéctica y Materialismo, y mucho más si van juntas.

Por otra parte también al ser esa lógica y método científico aplicados a una finalidad política, fue necesario despojarlos de su capacidad de extrapolar, prever nuevas situaciones y nuevos cambios. Para el comunismo es “políticamente incorrecto” que haya algo mejor, posterior a nosotros, porque entonces nosotros, nuestro sistema político debe ser reconocido como imperfecto, mejorable o, lo que es peor, contenedor de contradicciones internas que inexorablemente llevarán a nuevos cambios…

Si se postula al comunismo como “el fin de la lucha de clases” y por tanto “el fin de la historia”; el máximo nivel de desarrollo alcanzable por la humanidad; no se puede permitir que se continúe estudiando contradicciones internas en esta sociedad: no las hay, somos perfectos, inmutables… Aquí la dialéctica deja de tener sentido. La rueda deja de girar, la lucha se detiene, no hay más cambios.

De modo que también sus más acérrimos defensores tuvieron que negar la dialéctica. Una de las más interesantes contradicciones de todos los tiempos.

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