Introducción

 

El cerebro y la mente son cosas diferentes.

Cuando hablamos del cerebro nos referimos a un órgano vital, compuesto básicamente de unas células muy especializadas llamadas neuronas y todo su sistema de apoyo, alimentación, y comunicaciones.

Cuando hablamos de la mente nos referimos al resultado del funcionamiento de ese órgano, o sea a recuerdos, pensamientos, sensaciones, emociones, personalidad, conocimiento.

Nótese que tan diferentes cosas son. El cerebro es objeto de estudio de la anatomía, fisiología, biología, medicina, neurología. En su estudio pueden intervenir la química, la bioquímica, la física (por la electricidad con que se comunican las neuronas), la endocrinología (hay glándulas y hormonas que participan de su funcionamiento) y muchas otras ramas de la ciencia que estudia los órganos de humanos y animales.

La mente es objeto de estudio de la psicología, la psiquiatría, la filosofía, todo lo que estudie la situación actual y la evolución del pensamiento humano, sus creencias, mitos y religiones, sus elaboraciones artísticas y científicas, teorías, emociones, historia de la sensibilidad.

No cabe la menor duda de que la mente es producto del cerebro. Siempre que estudiamos el cerebro buscamos comprender algo sobre la mente. Sin embargo por mucho que avancemos en el estudio del cerebro, el órgano, nunca podremos encontrar ahí entre sus componentes físicos y químicos un pensamiento, un recuerdo, los componentes más básicos del estudio de la mente.

Este es el Gran GAP, el abismo que está dentro de nuestro cerebro, la distancia inexplicable entre Cerebro y Mente, entre un órgano y el resultado de su funcionamiento.

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