El Gran Gap - 3
1.5
– En la epistemología, la teoría del conocimiento, la ciencia.
Desde
los antiguos pilares de la filosofía y la teoría del conocimiento
hasta los más modernos epistemólogos, se ha vivido discutiendo
sobre la validez del conocimiento humano. Se han establecido reglas,
bases, principios que el conocimiento debería respetar para ser
tenido en cuenta, ser considerado un verdadero saber científico.
Se
adoptaron definiciones algunas muy simples, algunas más,
grandilocuentes, algunas más complicadas, algunas más claras. El
objetivo: establecer una certeza en la que todos estuviéramos de
acuerdo y que posibilitara la construcción de todo un enorme
conocimiento sobre cualquier tema.
Una
de las definiciones más claras, establece que la ciencia es todo
conocimiento ordenado y sistemático sobre un objeto real.
La ciencia (del latín scientĭa ‘conocimiento’)
es un sistema ordenado de conocimientos estructurados. Los
conocimientos científicos se obtienen mediante observaciones
y experimentaciones en
ámbitos específicos. A partir de estos se generan preguntas
y razonamientos,
se construyen hipótesis,
se deducen principios y
se elaboran leyes generales
y sistemas organizados
por medio de un método
científico.
Existe,
entonces, un criterio para establecer qué es una ciencia. Requiere
un método, una estructura, un objeto. En esta definición de la
Wikipedia no se ve el objeto, pero créanme que es crucial.
Durante
siglos se discutió si la matemática podría ser una ciencia, puesto
que carecía de “objeto real”.
Estudia los números, ¿verdad? Y los números no existen en la naturaleza. No vemos números saltando y corriendo, o girando alrededor del sol, o infectando nuestros cuerpos. Entonces, la matemática ¡no es una ciencia!, listo, se acabó. Cuando puedan capturar un número vivo en la selva o en la pradera, o verlo con un telescopio o un microscopio, vuelvan y hablaremos.
Estudia los números, ¿verdad? Y los números no existen en la naturaleza. No vemos números saltando y corriendo, o girando alrededor del sol, o infectando nuestros cuerpos. Entonces, la matemática ¡no es una ciencia!, listo, se acabó. Cuando puedan capturar un número vivo en la selva o en la pradera, o verlo con un telescopio o un microscopio, vuelvan y hablaremos.
Veamos
que dice a esto nuestra amiga:
Las matemáticas o
la matemática1 (del latín mathematĭca,
y este del griego μαθηματικά,
derivado de μάθημα, ‘conocimiento’)
es una ciencia
formal que,
partiendo de axiomas y
siguiendo el razonamiento lógico, estudia las propiedades y
relaciones entre entidades abstractas como números, figuras
geométricas o símbolos.
La matemática en
realidad es un conjunto de lenguajes
formales que
pueden ser usados como herramienta para plantear problemas de manera
no ambigua en contextos específicos. Por ejemplo, el siguiente
enunciado podemos decirlo de dos formas: X es mayor que Y e Y es
mayor que Z; o forma simplificada podemos decir que X > Y > Z.
Este es el motivo por el cual las matemáticas son tan solo un
lenguaje simplificado con una herramienta para cada problema
específico.
¿Ciencia
formal? ¿Qué es eso? Entonces ¿Ciencia o Herramienta?
Las ciencias
formales son
conjuntos sistemáticos de conocimientos racionales y coherentes,
(por lo que su objeto de estudio no es el mundo, ni la realidad
físico-natural, sino formas vacías de contenido) pero cuyos
conocimientos pueden ser aplicados a dicha realidad físico-natural.
El método propio de las ciencias formales es el método deductivo.
O
sea que tiene todo lo necesario para ser una ciencia, excepto el
objeto real (salvo que consideremos a los números reales, claro) (Mal chiste, disculpen).
Pero
era tan obvio, para todo el mundo, que la matemática era una
CIENCIA, así con todas sus letras mayúsculas, que se preocuparon
por darle un objeto real.
Y
apareció entonces el grupo Bourbaki.
Nicolas
Bourbaki es
el nombre colectivo de un grupo de matemáticos franceses que, en
los años
1930,
se propusieron revisar los fundamentos
de la matemática con
una exigencia de rigor mucho mayor que la que entonces era moneda
corriente en esta ciencia. Fundado el grupo en 1935,
inició la publicación de sus monumentales Elementos
de matemática de
acuerdo con el nuevo canon de rigor y el método axiomático,
pretendiendo cubrir las bases de toda la matemática.
Básicamente se estableció que el “objeto real” de la matemática
son ciertas relaciones entre objetos físicos que se pueden apreciar
en la realidad. Ocurre que como todos captamos esas relaciones desde
antes de poder expresarlas verbalmente, se nos han “introyectado”
y desde que tenemos uso de razón las manejamos como ideas
abstractas, pero no; están ahí afuera, en la realidad, constituyen
pues un objeto real de estudio. Esto convierte a la Matemática en
una verdadera Ciencia. Ahora si. ¡Tomá pa’ vo’! (Prenez!,
mejor).
Entonces el número existe en la naturaleza, se puede capturar, es
real. Se llama relación de agrupación. Uno es algo aislado, solo,
la unidad, Dos es otro igual a su lado, los agrupamos, y así surge
la teoría de los números.
Luego está la relación de orden, también un objeto natural que la
matemática estudia. Dos es mayor que uno, y un montón, imponen su
orden. Difícil encontrar algo más real que eso.
Y finalmente las relaciones topológicas, también existentes en la
realidad y son la base de toda una rama matemática que va desde las
nociones más simples de la teoría de conjuntos, hasta las más
complejas topologías algebraicas. Se basan prácticamente en la
relación entre lo que está adentro y lo que está afuera, en la
relación de “pertenecer”.
- Este montón me pertenece y ordeno que la Matemática es una
ciencia. ¿Está claro?
Bien.
El caso es que otros no tuvieron tanta suerte y hay grandes
desarrollos sistemáticos, estructurados, metodológicos, que no se
consideran ciencia por falta del objeto real que estudiar.
Así,
por ejemplo la Parapsicología. Bueno, en realidad incluso la
Psicología, como veremos en breve. La Astrología. Cuidado, no la
Astronomía, que estudia los astros, sin la que estudia como influyen
sobre nuestra personalidad y nuestro destino, según el lugar, fecha
y hora de nuestro nacimiento. La Homeopatía. Y tantas otras
construcciones enormes de conocimiento, agrupadas bajo la peyorativa
denominación común de Pseudociencias.
Para
abordar la definición científica de Psicología recurrimos
nuevamente a la Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Psicolog%C3%ADa
La psicología (literalmente
«estudio o tratado del alma»; del griego
clásico ψυχή, transliterado psykhé,
«psique»,
«alma»,
«actividad mental», y λογία, logía,
«tratado» o «estudio») es, a la vez, una profesión,
una disciplina
académica3 y
una ciencia que
trata el estudio y análisis de la conducta y
los procesos
mentales de
los individuos y grupos humanos en distintas situaciones, cuyo
campo de estudio abarca todos los aspectos de la experiencia
humana7 y
lo hace para fines tanto de investigación como docentes y laborales,
entre otros. Existen diversas perspectivas psicológicas,
cada
una con sus propias teorías y metodologías, y en comparativa pueden
coincidir, influirse, solaparse o incluso ser contradictorias e
incompatibles; esta
variedad da pie a múltiples acepciones y abordajes. Algunos
enfoques —como en el humanismo—
consideran que el método
científico no
es adecuado para investigar la conducta; otros tales como
el conductismo lo
emplean para comportamientos observables que pueden ser objetivamente
medidos.
Por
medio de sus diversos enfoques, la psicología explora conceptos como
la percepción,
la atención,
la motivación,
la emoción,
el funcionamiento
del cerebro,
la inteligencia,
el pensamiento,
la personalidad,
las relaciones
personales,
la conciencia y
la inconsciencia.
La psicología emplea métodos
empíricos cuantitativos
y cualitativos de investigación para analizar el comportamiento.
También se pueden encontrar, especialmente en el ámbito clínico o
de consultoría, otro tipo de métodos cualitativos y mixtos.
Mientras que el conocimiento psicológico es empleado frecuentemente
en la evaluación o tratamiento de las psicopatologías,
en las últimas décadas los psicólogos también están siendo
empleados en los departamentos de recursos
humanos de
las organizaciones, en áreas relacionadas con el desarrollo
infantil y
del envejecimiento,
los deportes,
los medios
de comunicación,
el mundo del derecho y
las ciencias
forenses.
Aunque la mayor parte de los psicólogos están involucrados
profesionalmente en actividades terapéuticas (clínica,
consultoría, educación),
una parte también se dedica a la investigación, desde las
universidades, sobre un amplio rango de temas relacionados con el
comportamiento y el pensamiento humano.
Menudo
problema. Al final ¿Es una ciencia o no? Es un conjunto ordenado y
sistemático obtenido con un método científico sobre… ¿qué?...
¿Cuál es el objeto de su estudio? ¿el “alma”?
Nuevamente
acá el objeto de estudio determina si la Psicología es o no una
ciencia. No nos dejemos atrapar por la etimología de la palabra
“estudio del alma”. Si estudia el comportamiento humano como
objeto real medible, experimentable, entonces si, es una ciencia. Si
estudia los procesos mentales como el pensamiento, la conciencia, la
emoción, la personalidad, los recuerdos, las percepciones, la
inteligencia; estamos en problemas, esos no son objetos reales.
Sin
embargo, todo el mundo sabe lo que es un recuerdo, una percepción,
un pensamiento, una emoción. Y sabemos que EXISTEN, que son reales.
Bueno, no es tan sencillo. Parece que existen una serie de
excitaciones eléctricas en nuestro cerebro, que se pueden captar,
grabar, medir, hasta ver en una pantalla, qué partes del cerebro se
“iluminan” o se “encienden” cuando pensamos algo. Pero no
podemos ver, o medir el pensamiento. Ni siquiera sabemos si lo que se
ve en la pantalla es causa o efecto de ese pensamiento. O quizá
hasta ocurre en paralelo sin que haya una relación causal.
Pero
somos científicos. No estudiamos Teología. No queremos conocer el
alma humana y su origen divino. ¡NO! Estudiamos el cerebro humano y
sus funciones, cuyo resultado son los pensamientos, los recuerdos,
las emociones. El problema es que es un órgano muy complejo, pero
muy, MUY, MUUUUYYYY complejo. Para que tengan una idea hay muchas más
células en el cerebro de un solo hombre, que estrellas en la
galaxia. Y lo que queremos estudiar es el resultado del
funcionamiento de todo ese enorme complejo. Para mejor complicar las
cosas, el que lo estudia es justamente un cerebro, y lo que elabora,
el conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro, es también el
resultado de su propio funcionamiento. O sea que el cerebro es un
órgano que intenta conocerse a si mismo. Tal lo que expresa
magistralmente el Dr. Facundo Manes en su libro: Usar el cerebro.
Empieza
por aclarar que “aunque sabemos mucho de procesos específicos, …
todavía no hay una teoría general del cerebro que explique su
funcionamiento general, ni sabemos como las neuronas y sus conexiones
dan lugar a ese proceso
íntimo, personal, subjetivo
que es propio
de cada uno
de nosotros al experimentar o vivir una situación dada” (las
negritas son nuestras)
Ahora
el problema es ¿Cómo puede una ciencia o conjunto de ciencias tener
como objeto de estudio algo “íntimo, personal, subjetivo, propio
de cada uno”? ¿Ven el problema? ¡¿Dónde queda el requisito de
que el objeto de estudio sea algo real y objetivo, medible,
experimentable?!
Esos
procesos, el resultado del funcionamiento del cerebro, es lo que
llamamos la MENTE humana. A lo que otros llaman “alma”. Pero sin
embargo ambos conceptos se componen de algo tan irreal, subjetivo
inmedible, como pensamientos, recuerdos, sentimientos, razones.
Solo
que parece más científico hablar de Mente y Cerebro, que de Alma y
Espíritu. Sobre todo porque, al cerebro si lo podemos medir, pesar,
escanear, y cuando está fuera de funcionamiento, analizar
químicamente, observar al microscopio, disecar, etc.
Y
si encima pedimos ayuda a la neurología, a la endocrinología y a la
bioquímica para entender esto del funcionamiento de la mente humana,
aterrizamos en las modernas neurociencias, o también
psico-neuro-bio-endócrino-inmunología.
Aquí
el GAP está entre la primera y la segunda partícula de la
complicada palabrita. Como saltar del objeto inmaterial y subjetivo
que estudia la psicología a los objetos reales y materiales de la
neurología, la biología o la bioquímica, la endocrinología, el
sistema inmunológico…
¡Bueno! Acabado de presentar el GRAN GAP que nos ocupa... Pero hay más... ¡Nos vemos!
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