El Gran Gap - 6

 2.1 el sustrato físico

¿Cuánto de la sonata está en realidad “memorizado” en los dedos?

Todos quienes hemos aprendido a tocar un instrumento, o a digitar al tacto en un teclado, o hasta a manejar un vehículo, sabemos que en realidad, luego de practicar bastante, se produce un cierto automatismo. Ese automatismo es justamente lo que se busca con la práctica y la repetición. Que no haya que ordenar conscientemente a cada dedo hacia donde debe ir que tecla debe pulsar y con que intensidad…

Los neurólogos explicarán que en realidad, esa práctica no se transfiere a los dedos, sino a otro grupo de neuronas, en el cerebro que se encargan del control de movimientos aprendidos y automatizados y que no requieren de un control consciente. Así es como aprendemos a caminar, a hablar, a … casi todo, en realidad…

Bien, pero si sospechamos como se estableció antes, que los recuerdos deben codificarse en moléculas orgánicas (CHON) y nuestras mejores candidatas para realizar esta tarea son las proteínas, deberíamos comenzar por conocer cuántas proteínas existen en el cuerpo humano.

Se dice que el ser humano tiene alrededor de 30.000 proteínas distintas, de las que sólo un 2% se ha descrito con detalle. (¿Leí bien? ¿solo 600?)
Vamos a ver esta página:
http://www.ferato.com/wiki/index.php/Prote%C3%ADna
CLASIFICACIÓN DE PROTEÍNAS

HOLOPROTEÍNAS: Formadas solamente por aminoácidos

HETEROPROTEÍNAS: Formadas por una fracción proteínica y por un grupo no proteínico, que se denomina "grupo prostético”

HOLOPROTEÍNAS

Globulares
-Prolaminas:Zeína (maíza),gliadina (trigo), hordeína (cebada)
-Gluteninas:Glutenina (trigo), orizanina (arroz).
-Albúminas:Seroalbúmina (sangre), ovoalbúmina (huevo), lactoalbúmina (leche)
-Hormonas: Insulina, hormona del crecimiento, prolactina, tirotropina
-Enzimas: Hidrolasas, Oxidasas, Ligasas, Liasas, Transferasas...etc.

Fibrosas
-Colágenos: en tejidos conjuntivos, cartilaginosos
-Queratinas: En formaciones epidérmicas: pelos, uñas, plumas, cuernos.
-Elastinas: En tendones y vasos sanguineos
-Fibroínas: En hilos de seda, (arañas, insectos)

HETEROPROTEÍNAS

-Glucoproteínas: Ribonucleasa, Mucoproteínas, Anticuerpos, Hormona luteinizante
-Lipoproteínas: De alta, baja y muy baja densidad, que transportan lípidos en la sangre.
-Nucleoproteínas: Nucleosomas de la cromatina, ribosomas
-Cromoproteínas: Hemoglobina, hemocianina, mioglobina, que transportan oxígeno
-Citocromos, que transportan electrones

FUNCIONES Y EJEMPLOS DE PROTEÍNAS

Estructural:
-Como las glucoproteínas que forman parte de las membranas.
-Las histonas que forman parte de los cromosomas
-El colágeno, del tejido conjuntivo fibroso.
-La elastina, del tejido conjuntivo elástico.
-La queratina de la epidermis.

Enzimática:
Son las más numerosas y especializadas. Actúan como biocatalizadores de las reacciones químicas

Hormonal:
-Insulina y glucagón
-Hormona del crecimiento
-Calcitonina
-Hormonas tropas

Defensiva:
-Inmunoglobulina
-Trombina y fibrinógeno

Transporte:
-Hemoglobina
-Hemocianina
-Citocromos

Reserva
-Ovoalbúmina, de la clara de huevo
-Gliadina, del grano de trigo
-Lactoalbúmina, de la leche



Seguimos apreciando el tamaño del GAP. Porque si toca rellenarlo con proteínas, bueno, tenemos unas cuantas para estudiar. Si de las 30.000 que existen, solo se conocen en detalle unas 600, tenemos entonces 29.400 candidatas a contener código de recuerdos dentro de nuestras neuronas… Digo, porque de las 600 “conocidas”, todavía nadie ha detectado que se usen para eso… ¿O si?

La propia palabra “proteína” proviene (¿Cuándo no?) del griego “proteios”, que significa “de primera necesidad” o calidad, y está muy emparentada con la palabra “protos”, que significa primero, antiguo, como en protozoarios y prototipos.

También es una palabra asociada con el cambio, a través del mito de Proteo, un dios marino que cambiaba de forma para evitar comunicar a los mortales sus conocimientos.

Las proteínas ocupan un lugar de máxima importancia entre las moléculas constituyentes de los seres vivos (biomoléculas). Prácticamente todos los procesos biológicos dependen de la presencia o la actividad de este tipo de moléculas. Bastan algunos ejemplos para dar idea de la variedad y trascendencia de las funciones que desempeñan. Son proteínas:
Todas las proteínas realizan elementales funciones para la vida celular, pero además cada una de éstas cuenta con una función más específica de cara a nuestro organismo.
Debido a sus funciones, se pueden clasificar en:
1. Catálisis: Está formado por enzimas proteicas que se encargan de realizar reacciones químicas de una manera más rápida y eficiente. Procesos que resultan de suma importancia para el organismo. Por ejemplo la pepsina, ésta enzima se encuentra en el sistema digestivo y se encarga de degradar los alimentos.
2. Reguladoras: Las hormonas son un tipo de proteínas las cuales ayudan a que exista un equilibrio entre las funciones que realiza el cuerpo. Tal es el caso de la insulina que se encarga de regular la glucosa que se encuentra en la sangre.
3. Estructural: Este tipo de proteínas tienen la función de dar resistencia y elasticidad que permite formar tejidos así como la de dar soporte a otras estructuras. Este es el caso de la tubulina que se encuentra en el citoesqueleto.
4. Defensiva: Son las encargadas de defender el organismo. Glicoproteínas que se encargan de producir inmunoglobulinas que defienden al organismo contra cuerpos extraños, o la queratina que protege la piel, así como el fibrinógeno y protrombina que forman coágulos.
5. Transporte: La función de estas proteínas es llevar sustancias a través del organismo a donde sean requeridas. Proteínas como la hemoglobina que lleva el oxígeno por medio de la sangre.
6. Receptoras: Este tipo de proteínas se encuentran en la membrana celular y llevan a cabo la función de recibir señales para que la célula pueda realizar su función, como acetilcolina que recibe señales para producir la contracción.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Prote%C3%ADna

En el año 2015 la Universidad de Princeton publicó una serie de ensayos escritos por los principales neurocientíficos del mundo, recopilados y dirigidos por Gary Marcus y Jeremy Freeman, bajo el titulo: “The Future of the Brain” (El futuro del cerebro).

La revista española Mente y Cerebro, parte del grupo Investigación y Ciencia publicó ese año una reseña: http://www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/numero/73/cerebro-13324

No me resisto a replicar acá alguno de sus párrafos. Como siempre las negritas y subrayados son nuestros.

Hay en el cerebro unos 85.000 millones de neuronas. Densamente empaquetadas en una matriz tridimensional, se calculan unas 100.000 neuronas y 900 millones de conexiones sinápticas por milímetro cúbico de tejido cerebral. Existen cientos, si no miles, de tipos de neuronas, dotado cada uno de características físicas, propiedades eléctricas y funciones computacionales peculiares, distintivas. Desconocemos los principios organizadores que gobiernan tamaña complejidad. No sabemos si el cerebro emplea algo tan sistemático como el ASCII, sistema que los ordenadores utilizan para codificar palabras. E ignoramos puntos fundamentales; por ejemplo, de qué modo el cerebro almacena los recuerdos y secuencia los acontecimientos en el curso del tiempo. No disponemos, por fin, de modelo animal para muchos logros característicamente humanos: lenguaje, razonamiento y adquisición de una cultura compleja.

Además de neuronas hay otras células. En particular las de la glía, que se suponían dedicadas en exclusiva a funciones nutricionales y que ahora se les reconoce su importancia en el procesamiento de la información. Las neuronas establecen sinapsis sobre la glía y esta libera neurotransmisores que modulan el flujo de información entre neuronas vecinas. Cada célula (sea neurona, glial o de otro tipo) consta de una red de mecanismos moleculares autoensamblantes. Por otro lado, el cerebro plenamente funcional se autoorganiza, a partir de un precursor menos estructurado, durante el desarrollo y el aprendizaje.
Las conexiones sinápticas pueden ser excitadoras o inhibidoras. Para transmitir información se sirven de más de un centenar de neurotransmisores distintos. Con el tiempo, esas conexiones cambian, se rompen o se reforman. Pueden trocar los neurotransmisores empleados en respuesta a la experiencia. Están, además, los mensajeros gaseosos, que atraviesan la membrana celular; ellos y las interacciones eléctricas de largo alcance podrían permitir la comunicación más allá de las sinapsis químicas y eléctricas. El cerebro procesa información; recibe entradas de información del mundo exterior y las transforma en modelos de ese mundo y en instrucciones que imparte a los sistemas motores que controlan nuestro cuerpo y nuestra voz. Aunque se da por sentado que el proceso principal por el que el cerebro realiza su cometido estriba en alguna forma de computación, están todavía por descubrirse las propiedades fundamentales de la computación neural.” Fin de la cita.

¡¡¡Pah!!! ¡¡ Si este no es el GAP… El GAP ¿ dónde está ? !!

100.000 neuronas y 900.000.000 de conexiones en un cubito de 1 mm que fácilmente cabría acá, dentro de esta --->  o <---  ¡Piénselo un poco!

La ciencia lo reconoce, sabe muy bien el tamaño de todo lo que NO SABE. Y toca a la ciencia diseñar los estudios, experimentos, investigaciones, para rellenar ese GAP, o achicarlo.

Acá lo que podemos hacer es especular, ese es papel de la filosofía.

Asumiendo que los recuerdos se registran (“record”) en proteínas, tenemos un código compuesto de algunos cuantos miles de “letras”. Imaginemos ideogramas o pictogramas como en el antiguo lenguaje chino escrito.

Simplificando, para no caer en elucubraciones muy absurdas, supongamos que para registrar un recuerdo, un grupo de neuronas sintetizan proteínas que sean capaces de reproducir lo más exactamente posible las particulares situaciones o configuraciones que existían en el momento que se quiere recordar. Buscan que las proteínas puedan generar en sus sinapsis los mismos pulsos eléctricos que había cuando experimentaron la situación que desean recordar.

Parece bastante razonable. Es algo parecido a como se registra un paisaje en un papel fotosensible. Se “congelan”, se “fijan” ciertos puntos de luz y sombra de modo que cuando el ojo los observe pueda reproducir las mismas sensaciones que había cuando se percibió el paisaje en cuestión.

Todos sabemos que una foto no es lo mismo que la realidad… ahora…
La gente que asistió a las primeras reproducciones de los hermanos Lumière, de verdad se asustaba, y creía que el tren los iba a atropellar.

Es claro que una foto o incluso un video nunca van a sustituir o reproducir con total exactitud la vivencia real. Bien, un recuerdo tampoco. Nunca es exactamente lo mismo que la realidad. ¿Verdad don Funes? Siempre es una imagen distorsionada, congelada, asociada a diferentes sensaciones muy personales que coexistieron o ayudaron a fijarlo.

Y cuando lo evocamos, ocurre que tomamos una cierta porción de esas proteínas y las liberamos, las destruímos, las “partimos” de modo que provoquen en las neuronas y en sus miles de sinapsis, conexiones de cada una con otras, sensaciones similares a las que experimentaron cuando esas proteínas se sintetizaron.

Este proceso es “recursivo”. El hecho de evocar, liberar, ejecutar, dar “PLAY” a un recuerdo, presiona simultáneamente el botón “REC”. Por lo que proteínas similares a las que se destruyen, vuelven a sitentizarse. De este modo volvemos a grabar, que estamos recordando, algo. Este proceso refuerza el recuerdo, pero a su vez lo distorsiona. Ya no es el recuerdo original, sino una recreación posterior similar al original que se evocó y se volvió a guardar.

Este procedimiento asi tan simplemente expresado (que obviamente es mucho más complejo) podría explicar una enorme cantidad de cosas que aún carecen de una explicación plausible.

Por ejemplo, ¿Por qué un acontecimiento traumático, aparentemente olvidado, continúa afectando nuestro comportamiento? Como lo descubrió Sigmund Freud. Claro, las proteínas están ahí. La mente consciente bloquea el acceso a ese recuerdo, pero la existencia de esas proteínas en un grupo de neuronas, continúa liberando efectos del trauma original. ¿Por qué el evocarlo conscientemente puede producir efectos curativos? Las proteínas originales se destruyen, y se vuelven a crear otras que llevan una carga muchísimo menos traumática, quizá hasta una explicación consciente de la causa del dolor.

Podríamos llegar a darle un sentido, físico y químico, al psicoanálisis. Casi con el efecto de un medicamento alopático. Pero sobre todo dotarle de un OBJETO REAL que estudiar, lo que definitivamente lo pondría en la categoría de ciencia. Y así con muchas otras de las llamadas pseudociencias.

Veamos cómo, en el siguiente capítulo 7

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