El Gran Gap - 4
... Hasta que por fin llegamos a ver donde está ese GAP
1.6
– En las modernas neurociencias
Es
muy común referirse a esta actividad o esta rama del conocimiento
humano en plural, porque como acabamos de ver involucra muchas
ciencias. Y no solo las ya mencionadas. Hay muchas más ciencias y
disciplinas que aportan a la enorme tarea del cerebro de conocerse a
sí mismo. Desde la antropología, la lingüística, la historia, la
geografía, la matemática, la física y la química, obviamente, la
medicina, hasta la informática. Se reciben aportes hasta de la
zoología y la botánica. Todo ayuda. “Cualquier monedita sirve”.
En
particular, disciplinas del pensamiento, como la filosofía y la
teoría del conocimiento, tienen mucho que aportar.
Personalmente
creo que uno de los mayores aportes que pueden hacer es a reconocer
que en la tarea del autoconocimiento existe un enorme GAP a rellenar
y que ese hueco, ese vacío, esa distancia, esa apertura se encuentra
precisamente en los diferentes tipos de objetos de estudio de la
Psicología y el resto de las neurociencias.
Mientras
que el objeto de estudio de una es inmaterial, subjetivo, inasible,
inmedible, los objetos de estudio de todas las demás son materiales,
objetivos, reales.
¿Cuál
es ese GAP?
Es
justamente lo que hay entre un “recuerdo” y un grupo de neuronas
y su actividad electroquímica. Un “pensamiento” y el sustrato
físico y químico que lo genera. Un “sentimiento” y toda una
situación neurobioquímica y endócrina que lo provoca.
Ya
nadie duda de que los procesos físicos (eléctricos, especialmente),
químicos y fisiológicos, perfectamente medibles, observables,
objetivos son los que causan eso que en nuestro fuero interno vivimos
como un “recuerdo”, un “pensamiento”, un “sentimiento”.
En
este sentido son invalorables los libros del Dr. Álvaro Lista
Varela, “Ciencia de la Felicidad” y “Ciencia de la Depresión”.
¿Notan
le belleza de esa yuxtaposición de términos?... Nuevamente el GAP
en una sola frase.
Es
especialmente imprescindible el modelo de capas que el Dr. Lista
utiliza, tomado de su amplia experiencia informática.
En
informática es muy común esquematizar sistemas complejos
recurriendo a dibujos de capas superpuestas. En ocasiones incluso
yuxtapuestas. Cada capa se ocupa de una particular tarea puntual y
recibe o entrega a las otras capas con las que está en contacto un
resultado de su tarea que (obviamente) depende de los objetos que
haya recibido de las otras.
Cuando
una capa realiza un trabajo muy complejo, suele dividirse en otras,
ya sea sucesivas, cuando cada una hace una porción menor del trabajo
y la entrega a la otra “sub-capa”, o paralelas, cuando cada una
se encarga de una parte del trabajo y entre todas logran un objetivo
que permite pasar a la capa siguiente.
En
el siguiente esquema vemos a que nos referimos en informática con el
modelo de capas de desarrollo.
O también la famosa y mundialmente conocida estructura de 7 capas
del modelo OSI para el protocolo de comunicaciones de Internet:
Claro, que como esto es un modelo que se usa para entender la
realidad, o para explicarla, y también hay realidades bastante más
complejas, un modelo puede complicarse tanto como se necesite:
Con capas dentro de capas, contactos laterales, agrupaciones, capas
formadas por capas, etc. etc. etc.
Existen en estos modelos dos importantes aspectos que me interesa
especialmente destacar. Y para eso me voy a basar en el conocido
modelo OSI.
Cada capa dentro de un sistema, “dialoga” con su capa adyacente,
superior o inferior. Sin embargo, cuando dos sistemas diferentes
“dialogan” entre si, la información parece fluir de una capa del
primer sistema a su homóloga del segundo.
Cuando en realidad las únicas capas que “verdaderamente” se
“tocan” son las capas físicas de cada sistema que comparten un
medio físico común (el cable, la fibra, o la onda WiFi), en
realidad cada capa de cada sistema parece estar comunicándose con su
capa correspondiente del otro.
El dato fluye por las flechas azules, aunque el “diálogo” se
produce entre capas homólogas como si ocurriera por las rojas.
Esto es así por un sistema de encapsulado del dato a transmitir que
hace que cada capa solo sea capaz de entender aquella porción de la
información que va dirigida específicamente a ella. Y también
recibe las instrucciones sobre qué hacer con el resto de la
información, la “cápsula” destinada a la siguiente capa.
El segundo aspecto interesante es que a nivel de cada capa (y aún
más arriba) se maneja algo que se llama “información” y que en
realidad no es un objeto real. Puede ser por ejemplo un nombre:
“mesa” o un número: 12. Pero esta información solo tiene
sentido para la capa que la decodifica. A partir de ahí cada dato
solo es un “paquete” que debe ser “encapsulado” y entregado a
la capa inmediata. Su contenido ya no importa, su sentido de
“información” se perdió apenas la Aplicación, adquirió el
dato, le dio una Presentación, y en el marco de una Sesión de
trabajo, lo preparó para ser Transportado a través de una Red, por
medio de un Enlace de datos que se establece usando un medio Físico
de comunicaciones.
Aquí no hay GAP, no hay huecos, espacios vacíos, distancias
inexplicables. Nuestro dato, termina convertido en una serie de
pulsos electromagnéticos en un medio físico. Esos pulsos provocan
exactamente las mismas alteraciones en la capa física del otro
sistema y así la “mesa” o el 12, “viajan” de una aplicación
a otra.
Cuando la otra aplicación recibe el dato, ella entiende exactamente
lo que le quisieron decir. Ya sea que es la Mesa 12, o que la mesa es
el artículo número 12 o que la mesa tiene doce patas, o lo que sea.
Algo similar pasa cuando uno recupera un dato almacenado en un medio
físico cualquiera, un disco duro, una memoria de pendrive, o incluso
hasta un libro. Hay una “codificación” y una “decodificación”.
Existe un criterio, unas instrucciones, una norma, para codificar la
información de modo que pueda ser almacenada o transmitida (o ambas)
y luego recuperada y entendida.
Este es el GAP del que venimos hablando. El hueco, el vacío, está
en averiguar cuál es el método, la forma de codificar la
información que usa nuestro cerebro.
Si yo le digo la palabra “mesa”, alcanza con que usted conozca mi
idioma y de inmediato recupera de su memoria imágenes de distintos
tipos de mesas. ¿Cuál es el medio físico en el que tiene
almacenadas esas imágenes? ¿Guardadas con qué clase de código?
Seguramente estarán asociadas a otros recuerdos. Las neurociencias
saben eso. Ningún recuerdo es “químicamente puro” y aislado. Y
usted verá la mesa principal de su fiesta de bodas, la mesita en la
que hacía sus deberes de niño, la mesa donde su madre amasaba
aquellas tortas fritas. Los recuerdos suelen asociarse más
fácilmente a emociones. O la mesa del comedor de su casa, la mesa
del café de la esquina. O quizá es un mozo de restaurante y ubica
exactamente cada mesa en su lugar en el comercio en que trabaja.
Todo este proceso mental de evocación de un recuerdo significa
acceder a una cierta porción del cerebro donde una información está
almacenada (¿podría ser, por ejemplo, en forma de proteínas?);
leer (¿romper?, ¿consumir proteínas?) de modo que estas provoquen
un cierto efecto electroquímico que excita ciertas otras neuronas de
exactamente el mismo modo que se excitaron cuando se
grabó esa información y entonces causan eso subjetivo, inmedible,
irreal que llamamos recuerdo.
Pensemos un momento las implicaciones de todo esto.
En
esta frase el propio Descartes nos ilustra la comunicación entre
capas del modelo OSI. La mente del pasado, pensó y elaboró
razonamientos que luego codificó en letras que dibujó sobre hojas
de papel.
La
mente de hoy, al decodificar esa escritura recibe los pensamientos,
razonamientos o emociones del escritor. Se crea la ilusión de una
conexión entre mentes, cuando en realidad lo que existe es una
conexión entre capas descendentes, del lado del escritor, hasta
llegar al libro (sustrato físico, capa de permanencia) y luego una
conexión ascendente en el lector desde la excitación de las células
de los ojos, que generan la corriente necesaria para que captemos la
escritura, luego la búsqueda en áreas de nuestro cerebro, de lo
necesario para entender esos signos y finalmente la evocación de
recuerdos, la creación de imágenes nuevas, o pensamientos nuevos,
la decodificación o desencapsulado.
Presentado el GRAN GAP en las modernas neurociencias... ¿Qué sigue? próximamente en este blog.




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